Teatro Presente
La raíz de ĀRĀMA CREACIŌN. Una forma de vivir. Un viaje, no un destino.
El Teatro Presente impulsa la práctica de la Presencia interior consciente para la creación y la investigación, así como para, a través del teatro, fomentar el bienestar humano y la transformación social y política sin ningún tipo de discriminación.
Aquí y ahora
¿DÓNDE Y CUÁNDO?
Nuestro mundo colectivo es reflejo de una mente egocentrada y, por ello, dominada por el miedo. Vivimos en una civilización desconectada del presente, atrapada en el deseo constante, en la huida del ahora y en una búsqueda interminable de satisfacción.
Esta disfunción colectiva ha generado una sociedad emocionalmente inmadura, violenta y profundamente infeliz, que amenaza su propia supervivencia y la del planeta. Cuanto más progreso acumulamos, menos habitamos la vida mientras sucede.
La próxima revolución será consciente o no será. En ese cambio de paradigma, el Teatro es un canal y el Teatro Presente, un proceso: una forma de volver al ahora, de responder a la vida en lugar de reaccionar, y de reconectar con lo que nos une.
Los problemas del mundo nacen de distorsiones en nuestra percepción de la realidad. Confundimos la realidad consensuada con la verdad última y aceptamos el statu quo como si fuera inamovible. Despertar es recuperar la presencia, la conciencia y la capacidad de vivir desde la armonía, la compasión y el amor.
Atención
¿QUÉ?
Con este entorno y en esta realidad, hacemos teatro ahora: ya hemos conseguido alcanzar la utopía. Porque en este sistema hemos dejado que, hasta en el arte, haya ruido, inmediatez y plazos. Consumo.
Sin embargo, aquí NOSOTRXS y TÚ tenemos otro espacio, otro hábitat, otro ecosistema para crear en paz mientras la vida lo permita. Crear un teatro arraigado al instante presente sin juicio y con las emociones, la mente y el cuerpo disponibles a lo que acontece dentro y fuera de nosotrxs. Porque no hay manera de sortearlo. La única salida pasa por estar presentes y atravesarlo.
Por eso, la atención es el punto de partida de toda creación. En la atención, el teatro se vuelve presencia viva y creadora. Poner atención, nos permite contactar con nuestra inherente creatividad, alegría e inocencia.
Porque el crecimiento como artista no está separado del crecimiento como ser humano y el único desarrollo posible (para un artista) es en la atención, en el sentido de profundidad, apartándose de su propio camino para dejar abierto el ser creativo que todxs, repetimos todxs, llevamos dentro. Porque la identidad es algo que muere y arde cada día, como puede morir y arder —también vivir— una creación. Para así cada día elegir y entender quién eres para poder cambiarlo y seguir creando.
Intención
¿POR QUÉ?
La intención es la dirección que damos a nuestra energía creativa. Empieza por el instinto, que abre ese canal, y continúa con la experiencia y la creación en el presente que se concentra en nuestro interior.
Nos nutrimos de lo que sentimos que necesitamos expresar y luego, simplemente, lo dejamos crear intuitivamente. Porque si nos nutrimos con un compromiso sincero a nuestra atención vamos a poder expresarlo creativamente y después empezamos a racionalizarlo para investigarlo y ampliarlo. Sostiene la acción, el sentido que orienta el gesto, la palabra, la mirada. Es el propósito de no seguir fingiendo para que el personaje caiga y aparezca el/la creadorx. Y cuando el/la creadorx despierta, emerge la vida de verdad.
La intención de que crear sana. Porque es la manera más humana de convivir equilibradamente con el caos que tenemos dentro. El arte nos salva (aunque a veces duela). Por eso, cuando la atención y la intención se encuentran, nace el Teatro Presente.
Aceptar y agradecer
¿PARA QUÉ?
Para mirar la realidad, incluso en su disonancia, y reconocerla como propia. Nada falta, nada sobra. Todo llega cuando debe llegar.
Aprendemos a utilizar las circunstancias dadas, sean las que sean, para hacer teatro, conociendo a personas que están tan decididas como nosotrxs. Tan decididas a aceptar las resistencias que ofrece la vida y el arte para reconocerlas como aliadas.
No asumimos que debemos tener ciertas condiciones para dar lo mejor de nosotrxs en el teatro. No esperamos. No esperamos a tener el dinero suficiente para conseguir lo que creemos que tenemos en mente. Trabajamos con lo que tenemos ahora mismo. Trabajamos con la gente que nos rodea ahora mismo. Trabajamos con el entorno que nos rodea ahora mismo. No esperamos a tener lo que asumimos que es lo correcto, tampoco esperamos hasta creer estar seguros de saber lo que hacemos, ni hasta tener la técnica suficiente. Lo que hacemos ahora, lo que hacemos con las circunstancias que nos rodean es Aceptar. Aceptar y crear. Y, la mismo tiempo, ser pacientes y seguir investigando sin olvidarnos que nuestro propósito es el bienestar humano —empezando por el propio— y la transformación social.
Para agradecer lo que somos, porque no podemos huir de ello. Sabiendo que somos instrumento y juego para la creación.
Sanar
¿PARA QUÉ?
Para, con un compromiso humanista, social y político que consiga mayor bienestar y paz.
Para habitar las heridas —propias y colectivas— y transformarlas en conciencia. El teatro es un arte que sana porque convierte el dolor en algo vivo, con forma y con alma. El teatro, un espacio de reparación, donde la mente, el cuerpo y la emoción dialogan para reconstruir lo que la violencia, la exclusión y el silencio han fragmentado.
Cuidar la salud mental, promover la inclusión y abrir caminos de educación sensible con el teatro. Porque sólo una comunidad que está presente, se acepta y se agradece puede comprenderse y seguir generando vida... Arte.